lunes, 24 de agosto de 2015

By the light of the northern star (Español)

Volviendo de Polonia a Hungría me tocó coger taxi en Wroclaw para llegar a tiempo a la estación de buses ya que tenía que llegar a Cracovia y de ahí bus a Budapest. Si todo salía bien llegaría a tiempo para coger el último tren a Gödöllö; si, tenía que correr para coger un par de buses para llegar a mi cama. 
El viaje de Breslavia (Wroclaw) a Cracovia fue como cualquier otro, largo, aburrido y me la pasé mirando por la ventana en los ratos en los que no dormí.
Llegué a Cracovia (gran ciudad) y tuve que esperar un par de horas al bus hacia Budapest. Llegó la hora del viaje y entre la multitud vi una pareja que se despedían una y otra vez de manera muy cariñosa y emotiva, estaban muy tristes. 
Me senté en mi silla y mientras pensaba en todo lo que había vivido esa semana en Polonia pasaron muchos minutos (Cracovia, Varsovia, Breslavia y demás cosas). El caso es que después se sentó a mi lado (yo tenía pasillo) el chico de la pareja que comenté anteriormente. Desde la ventana se seguía despidiendo de su compañera, lo hacía con lagrimas en los ojos. Pensé: "Pobre hombre". El bus arrancó y empezó a llorar aún más fuerte. Me ablandó el corazón pero no le hablé, solo le toqué el hombro. Me quedé dormido. 
Cuando desperté estábamos en una de las paradas obligatorias que tienen que hacer los buses y mientras esperábamos en la cola para subir otra vez al bus, empecé a hablar con el, nombre (no recuerdo su nombre), procedencia y demás. Le pregunté por la chica de la que se despedía, era su compañera, creo que mi cara me delató (tanto llorar?) porque siguió con la historia, no sabía cuando la volvería a ver porque ella posiblemente se iba a Dinamarca a estudiar un máster (2 años), el iba a Transilvania a visitar a su madre que se encontraba muy, muy mal y por tanto no sabía cuando iba a volver a Polonia y sabía que al volver no encontraría a su novia y volver significa que su madre ya habría muerto. En ese momento si que se me acabó de ablandar/romper el corazón. Comparaba ambas situaciones y solo me vino a la cabeza dos frases: "Ánimo mi amigo" y la otra, que es un título de una entrada anterior "Suerte es lo que a uno no le toca padecer".
El viaje siguió sin nada más a resaltar, no podía haber algo más. Llegué a Gödöllö, saludé a William y me fui a dormir, no sin sentirme un poco mal por el, pero el mismo tiempo sintiéndome con suerte.

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