viernes, 12 de septiembre de 2014

Tal vez es hora de un adiós.

Me despierto y : Que pasó???

De repente recuerdos de lugares, experiencias, caras, nombres me invaden y hacen que se me dibuje una sonrisa.
Lastimosamente llegó el día en el que esta aventura acabaría. Todos los recuerdos que me llevo quedarán ahí como lo que son, buenos recuerdos. Algunos ya se fueron, mientras yo espero (im)paciente el día en el que me tenga que despedir de Hungría.
Hungría pasa ahora a significar algo más que un país para mi. Es ahora: un paréntesis en mi vida, corto pero intenso, fue un paréntesis en el que aprendí, disfruté, a ratos me perdí y a otros no tanto. Hungría ahora hace parte de mi y se que dejo algo de mi allá. Hace ya 5 meses que llegué lleno de expectativas, dudas, buenas y malas intenciones (Andreu: las malas ganaron). Muchas expectativas se cumplieron, otras simplemente se sobrepasaron.
Cuando empecé a escribir esta entrada, sabía que quería decir, pero ahora que estoy en ello, es muy dificil hacerlo. Son tantas cosas que quiero decir que haría de esto un texto largo y aburrido. Esto es solo una pequeña parte de lo que he reflexionado al acabar esta aventura. A lo mejor el título ya habla por si solo.

Tal vez es hora de un adiós.


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